UNDERGROUND BA

imprimatur :: DOGMA26
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TRANSPORTE / TRAMO Colectivo — Línea 60
ESTADO Alucinación panorámica
RECORRIDO Puente Labruna → Facultad de Derecho
FECHA / ORIGEN 2 de abril — Núñez, ventanilla derecha

01 · La Recta de Figueroa Alcorta

Fotografía — La Recta de Figueroa Alcorta
Fotografía analógica — dogma 26
Anclaje — @dogma26
Las luces del Monumental quedando atrás, el río como una lámina de zinc. Rollo 7, foto 03.
EL VIAJE — relato ampliado

Undergroun BA | 0001

Voy a empezar por la mitad de la historia. Esta foto la saqué un minuto antes de encontrarme con ella. La vi en la esquina con ese gesto sagrado con las manos. Quise congelar en mi memoria su silueta moviéndose en el medio de la calle.

Fue la primera vez que vi a Némesis. Mantuve algo de distancia al principio porque no quería interrumpir ese ritual poderoso de juntar los brazos de cara al sol, a modo de agradecimiento.

Esa tarde de abril la calle estaba cortada al tránsito por un show de música electrónica. DJ Guillerme se presentaba esa tarde en Plaza de Mayo. Un evento multitudinario.

¿Qué es lo que espero cada día?
¿Qué es lo que quiero encontrar
detrás de cada foto que saco?
Me lo pregunto a diario
y suelo detenerme en las sombras,
en los brillos, en ese blanco y negro

que retorna cada vez con más fuerza

a mi memoria ajetreada por la sutileza

del silencio que a veces me colma.

Temo estar todo el tiempo midiendo

la efectividad de la expresión que

no termina de decirlo todo y se queda

en ese primer momento captado repentinamente.

La realidad ya me llega mediada

entre mis ojos y la cámara

hay un enjambre de filtros artificiales

que le quitan a la percepción su forma pura.

La foto se construye.

No soy fotógrafo tampoco escritor.

No soy artista, y mucho menos capaz de hacer una obra

sea que postergo o que termino siempre juzgando lo que hago.

Llevo 35 años postergando.

Llegando a la mitad de mi vida

he construido alguna que otra selva terrible

y caminé senderos impractibles

bajo la constante sospecha de que había que decir algo.

Agobiado por carecer del lenguaje suficiente

comopara poder llevar a un registro aquello que había experimentado

en tantos sueños que había tenido

postergué tanto, Crónicas oníricas, que los canales sagrados

terminaron por quedar en un principio solapados

por la rutina diaria de sostener la propia existencia.

Y en medio de tanto silencio externo, ante la imposibilidad de escribir, siquiera, un verso, por temor a volverse loco, apareció el sentido de ese ejercicio interior que estaba llevando adelante desde un tiempo.

Me pidió que publicara sus fotos.

Recibí un whatsapp bastante excéntrico en el que me decía que necesitaba ayuda para publicar su obra.

Esto fue en septiembre de 2023, mientras paraba en Casa Malala, un hostel que había por calle Santa Fe. Eran como las cinco de la tarde, cuando lo vi por primera vez. Llevaba un sombrero de otra época, un piloto azul oscuro y un portafolio bastante descuidado.

Se sentó en la mesita conmigo.

Sin decir nada sacó un manuscrito que tenía dentrto de un sobre de cuero.

"Esto es para vos", me dijo. Me quedé observando un minuto la secuencia. Un desconocido, bastante excéntrico, me daba un manuscrito.

Necesito que lo publiques, cuando llegue el momento. Cuando sea el momento apropiado.

--Y cuándo decís que será el momento apropiado.

--Cuando el poder de la simualción y de la inteligencia artificial esté próximo a cruzar el umbral de la singularidad tecnológica. Cuando no sea predecible la continuidad de la especie humana.

Fue en esa misma noche que me llevó de paseo a Italia. Viajamos a Tokio, pasamos tambiíen por Australia.

Pero nunca lo pensé como un maestro, ni como un guía. Todas las veces que nos reunimos desde aquella vez, me insistió que era sencillamente un facilitador.

Me lo contó todo. Relató de modo perfecto cada verso de Crónicas oníricas.

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Grabación de campo — río y motor
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