UNDERGROUND BA

imprimatur :: DOGMA26
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TRANSPORTE / TRAMO Subte — Línea D
ESTADO Trance en movimiento
RECORRIDO Estación Callao → Estación Congreso de Tucumán
FECHA / ORIGEN 1 de mayo — Centro, sentido Palermo

00 · Ya no soy un turista. Ya no

Fotografía — Ya no soy un turista. Ya no
Fotografía analógica — dogma 26
@juanitocosmico
Caminar Buenos Aires como turista es ir a lo emblemático, a lo luminoso. El Obelisco, San Telmo, La Boca, Palermo. Hacer todo el recorrido en dos, tres días. Ves todo pero algo no registra, algo no queda. Porque hay otra Buenos Aires, la de todos los días, la que está entre medio. Y este texto y estas fotos son un intento de mostrar eso, lo profundo y a la vez tan superficial que es vivir en Buenos Aires. No soy turista, ya no, y eso a veces me hace pensar ¿A qué vine a Buenos Aires? El otro día me desperté temprano con una sonrisa y estaba agradecido, agradeciendo, agradecido porque estaba viviendo lo que había soñado, recordando que por dos mil veintiuno, dos mil veintidós empecé a sentir muchísimas ganas de trabajar en una empresa en Buenos Aires y dedicarme al arte y a la filosofía y es lo que estoy haciendo, así que realmente agradecido, más allá de todas las complejidades, agradecido.
EL VIAJE — relato ampliado

El vagón frena antes de entrar a Pueyrredón y el tipo del pasamanos no se cae. Duerme parado, con una precisión que solo da la costumbre, y por un segundo dejo de mirarlo a él para mirar lo que sostiene: no es un caño metálico, es un hueso largo y pulido por miles de manos, una columna vertebral común a la que todos, alguna vez, nos agarramos.

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Las luces del túnel entran por la ventanilla en golpes regulares, como un metrónomo que llevara la cuenta de algo que no es tiempo. Cuento catorce, quince, y en el dieciséis la luz se queda fija: ya no estamos bajo Corrientes, estamos bajo algo mucho más viejo, un río subterráneo que corría ahí antes de que alguien decidiera poner rieles encima.

El hombre dormido abre los ojos justo cuando yo los cierro. Por un instante intercambiamos el vagón: él ve mi versión —despierto, incómodo, mirando el celular que no tiene señal— y yo veo la suya, un pasillo de agua negra iluminado por peces que son, en realidad, faroles del siglo pasado.

Las puertas se abren en Pueyrredón con el silbido de siempre. Bajo. Él se queda. No sé si el que soñaba era yo.

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Ambient para túneles — sesión nocturna
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